Josh Harris y su visión de privacidad en Internet y redes sociales

6 noviembre 2011

Anonymous, por ~DoctorFilth

Esta es la historia de un hombre que encontró la mirilla de la puerta del futuro de internet y compartió con el mundo lo que pudo ver a través de ella, una década antes de tiempo. Josh Harris, un ciudadano neoyorquino excéntrico, soñador y, por sobretodo, devoto a la tecnología, fue capaz de predecir la evolución del comportamiento social y, por sobretodo, el grado de concesión de datos personales que conllevaría a la pérdida voluntaria de la privacidad individual en Internet, principalmente a cambio del sentido de pertenencia que las comunidades y herramientas sociales virtuales ofrecen como parte importante de su experiencia de usuario.

Harris ansiaba probar hasta dónde llegaría un individuo para ser reconocido. En su teoría, esta aspiración estaba tan presente en las personas que éstas estarían dispuestas a regalar su intimidad –indiscutiblemente uno de los derechos humanos de mayor valor, tanto como la libertad– a cambio de acortar el recorrido del arduo camino de la notoriedad social. No solo quiso conformarse con pensarlo, sino que decidió ponerlo en práctica a través de un experimento “artístico” – tema principal del documental de Ondy Timoner We Live in Public, en el cual realizó una convocatoria para una especie de programa pionero del show Hermano Mayor, en la que 150 personas tendrían que compartir un espacio sin luz natural, aislado del mundo cotidiano y sin opción de salir en ningún momento, donde podrían satisfacer cada capricho que les pasara por la mente con tal solo pedirlo, con la simple condición de permitir que sus vidas pudiesen grabarse por completo las 24 horas del día. Este contrato no sólo incluía cualquier acontecimiento ocurrido en el transcurso del experimento, sino también cada participante era sometido a un examen psicológico en el que eran obligados a contar detalles personales de su vida, desde momentos memorables hasta dolorosos, que luego se utilizaban para crear situaciones que empujaban a los participantes hacia sus límites emocionales y así, con el tiempo, pudiesen predecir sus acciones. Un ejemplo de esta manipulación emocional es el caso de una mujer que intentó sacarse la vida un tiempo antes de postularse como candidata a esta prueba; los realizadores no tardaron en utilizar este valioso dato para estudiar su reacción, pidiéndole que enseñe delante de las cámaras cómo había intentado cortarse el brazo con el cuchillo y que no sólo lo haga lentamente sino también explicando el por qué. Con estas pruebas, y sumando el proceso de cauterización emocional que con el paso del tiempo los participantes ponían en evidencia (actos de violencia pública, engaños amorosos, sexo explícito delante de las cámaras, etc.), Harris pudo sacar a la luz un dato muy interesante; las personas pierden el pudor y la capacidad de discernir las normas convencionales de comportamiento social luego de una exposición pública constante de su vida privada, hecho que no supone un obstáculo aparente para la obtención de recompensas (comida, sexo, compañía).

Hoy en día no hace falta postularse a ningún concurso ni tener un objetivo científico para pasar por situaciones como las del experimento de Josh Harris. Cada día hacemos click en botones de “Aceptar”, damos a conocer ante los amigos y el mundo lo que nos gusta pasando de largo las letras pequeñas, quizás porque estamos muy acostumbrados a hacerlo y no nos vemos aparentemente afectados por ello o bien porque sentimos que el beneficio que se nos ofrece mejora nuestra calidad de vida, nos ayuda a conocernos mejor, nos facilita a dejar un legado a la sociedad o simplemente nos permite tener la oportunidad de ser reconocidos globalmente por nuestra mente, cuerpo o acciones. Independientemente al motivo que podamos elegir, lo importante de exponer esta realidad no es destacar la demonización de Internet o de los medios sociales, sino la urgencia de redefinir los conceptos de independencia y privacidad en la red, principalmente por la repercusión que pueda tener la pérdida absoluta del “pudor virtual” (como ya sabemos pasa actualmente en innumerables ocasiones), así como la incapacidad de separar los fines comerciales (o gubernamentales) de terceros de nuestras huellas digitales personales por cualquier valor que pueda adjudicarse. Cada uno de estos resultados atentan directamente contra la decisión única y personal de explorar nuestros propios intereses y crear nuestro propio universo de conocimiento bajo un criterio individual y con la libertad de cambiar el rumbo a voluntad.

Confucio dijo que un viaje de mil millas empieza con un solo paso; así también un viaje de mil sitios comienza con un solo click. Saquemos el máximo partido a nuestra travesía y valoremos cada una de nuestras huellas.
 

 

 

Referencias
–   The Future according to Josh Harris. Courtney Boyd Myers. 24 Jul 2011
–   A Conversation with Josh Harris. Connor Simpson. 10 Jul 2011
–   IMDb – We Live in Public (2009)
–   We Live in Public the Rise and Fall of an Internet Guru. Tom Jones. 1 Oct 2009

Robert y Shana ParkeHarrison: Cuando la fantasía poliniza la realidad, llenándola de imaginación

23 julio 2010

The Visitation
, por Robert y Shana ParkeHarrison

Una de los primeros síntomas de haber cruzado el portal de la niñez es la pérdida de la capacidad de poder creer que el mundo que nos rodea es mucho más de lo que simplemente percibimos a través de los sentidos; es el momento en el que una caja deja de ser una nave espacial que lucha contra los imaginarios enemigos de papel corrugado para convertirse simplemente en un cubo inanimado para guardar objetos que nos estorban, o los pájaros ya no pueden llevarnos de paseo en sus espaldas ni podemos respirar bajo el agua. Pero para fortuna de la humanidad existe un grupo reducido de personas a las que el fantasma de la realidad ha pasado por alto, como es el caso de los esposos ParkeHarrison.

Los fotógrafos Robert y Shana ParkeHarrison nacieron en los estados norteamericanos de Missouri y Tulsa, respectivamente. Ambos territorios poseen un significativo atributo en común; el contacto directo y constante con la naturaleza, la cual influencia de manera muy evidente al trabajo de estos dos artistas. Paisajes de extensas praderas, árboles otoñales, aves colosales  y tecnología que casi con temor de ser ella misma intenta construir cada una de sus partes con componentes orgánicos que a veces nos recuerdan a cuando aún ésta estaba en la cuna de sus orígenes.


Windwriting
, por Robert y Shana ParkeHarrison

Lo más significativo de los ParkeHarrison es su manera de interpretar su entorno. Las nubes se convierten en cometas capaces de ser transportadas y amarradas a voluntad humana y las grietas de un terremoto desaparecen con una simple puntada de hilo y aguja. Otro aspecto interesante de las piezas es la alteración de la proporción y leyes físicas de los objetos. No es extraño encontrar a un personaje estirando un campo de cesped como si se tratara de una alfombra, o de alguien durmiendo en una cama de finas ramas secas en posición vertical. Tampoco es poco común observar el uso agigantado de plumas de pájaros, así como el permitir a un ser humano viajar por el cielo con un puñado de globos (¡quién no ha soñado con poder realizar esta hazaña!).

Con respecto al estilo gráfico, Robert y Shana destacan la temática fantástica con un toque oscuro y misterioso. Abundan los tonos sepia –como es el caso del conjunto fotográfico titulado Architect’s Brother – , paletas frías, grisáceas y verdosas como en Gray Dawn, así como el uso generalizado de blancos etéreos, rojos desfallecidos o melancólicos azules en Counterpoint. Las fotografías de los ParkeHarrison nos hacen mirar mucho más allá del horizonte, quitándonos todo miedo a qué podamos encontrar del otro lado de lo desconocido.

Las obras de los ParkeHarrison han sido exhibidas en más de 18 exposiciones en solitario y 30 muestras colectivas alrededor del mundo, así como pertenecer también a más de 20 colecciones permanentes como la del Smithsonian Institution y la del George Eastman House, ofreciendo también conferencias sobre la influencia del arte y la humanidad en la naturaleza.


Más información sobre Robert y Shana ParkeHarrison

Web oficial

Colección Counterpoint
Colección Gray Dawn
Colección Architect’s Brother

Cuando no quede un ladrillo sobre otro, allí estará la música

11 julio 2010
Don't Stop The Music, por ~MihaEla-Cojocariu
Don’t Stop The Music
, por ~MihaEla-Cojocariu

Cuando nos sumergimos en los fluidos armónicos de una melodía, los dedos de la música acarician nuestra mente y los ritmos nos besan el alma; todos los seres humanos comparten esta dichosa experiencia sin importar raza, edad ni sexo. El hecho de poder moldear los sonidos, elegirlos y combinarlos como lo haría un comisario de arte con sus cuadros, nos alimenta con expectativas, cambiando la ira por curiosidad, la frustración por la fantasía y la tristeza por libertad.

La música transporta, eleva y habla en un idioma que si lo pudiésemos entender racionalmente podríamos comprender por qué el subconsciente llora de emoción ante su presencia. Sumergirse en una melodía es volver a la ingravidez del vientre nuestra madre, cuando los oídos se excitaban ante el mar de vibraciones de venas, arterias y músculos.

¿Quién podría describir con palabras las conversaciones entre la música y los sentimientos? ¿Quién entendió mejor la ira social, tendió la mano ante un fracaso o gritó de alegría en los momentos de gloria como lo hizo la música? ¿Se ha reído alguna vez la música de nuestras espontáneas conclusiones filosóficas (porque sino la hubiese estado escuchando mientras escribía esto) o nos ha hecho parar de soñar?

No hay mejor ni peor composición sonora, sólo existen momentos en la vida repleto de sensaciones distintas y decorado por un arco iris de experiencias que al igual que nuestro código genético nos hacen únicos, incomparables y majestuosamente maravillosos. Cuanto más aprendemos de la música nos parece menos posible conformarnos con ser una sola persona. ¿Quién renunciaría a toda la comida del mundo a cambio de disfrutar eterna y únicamente de su plato favorito? Teniendo la capacidad de sentir individualmente lo dulce, lo salado, lo amargo y lo ácido, ¿no sería un tremendo desperdicio enamorarnos de un solo sabor?

Seamos amantes de nuestros sentidos, acariciemos las emociones con las suaves manos de la música y recordemos siempre que hemos sido diseñados para viajar entre vibraciones, que así como la mirada de la persona que amamos, la sonrisa del sol cada mañana y las dulces palabras del viento conforman la belleza de lo que jamás seremos capaces de ser humanos si no existieran.

Superficialidad en tiempos de crisis

1 junio 2010

vanity by *Meeeggaaaaannnn

En estos tiempos donde todo parece ocurrir en magnitudes poco modestas, las fronteras de la indiferencia han ido – en un paso lento pero seguro – trasladándose hacia tierras más lejanas. Es imposible no notar el aumento de las personas que hurgan en la basura intentando encontrar alguno que otro bocado que les pueda llenar el estómago, así como cada día que pasa se crean nuevos pobres que estrenan su nueva vida viviendo en las calles, esperando sentados frente a un bar que algún cliente haya exagerado con su pedido y así poder limpiar más tarde lo que queda del plato.

En un ejemplo no tan extremo pero igualmente alarmante es el desgaste de la calidad de vida a causa de los extensos horarios de trabajo, la escasa posibilidad de poder vivir de lo que somos buenos haciendo y hasta el deterioro del sentido de la vista a causa de haber confinado los ojos a una pequeña ventana rectangular de luz artificial. Ahora bien, con todos estos sucesos en mente, ¿alguien me puede explicar por qué existe tal nivel actual de superficialidad?

Estoy muy lejos de entender esta regresión social como lo haría un profesional en el área. Sólo me quedan preguntas sin responder e interrogantes que al parecer despierta el interés de sólo unos pocos. ¿Es que es más sencillo vivir pensando que es mejor ignorar lo que no podemos solucionar? Al parecer esta filosofía es el hilo conductor de una sociedad en la que la frivolidad parece compensar la carencia de interés hacia la propia evolución de las acciones y el pensamiento humano.

No puedo entender cómo en un mundo que se desangra a causa de la ignorancia y extrema necesidad, el nuevo concepto de aceptación social sea casi enteramente la perfección física. Drogas para estar feliz y cirugías para detener el tiempo. ¿Detenerlo para qué? ¿De qué? … ¿Por qué nos da tanto miedo el futuro?

Vivimos en un mundo donde el abuso sexual es un fetiche de muchos y dentro de una sociedad que glorifica lo artificial y aborrece el progreso ajeno simplemente por no ser el suyo. Mujeres que no miran más allá de las calorías que se comen al día porque sino “nunca lograrán nada en la vida viéndose así”, de hombres que tienen al dinero como su única unidad de medida, con sueños que no van más allá de despertar el interés sexual de una niña de no más de 14 años. ¿Y qué pasa con los niños? Simple. Crecen pensando que lo más noble, lo más sublime que se puede ser en la vida es cantante pop o participante de un reality show.

Estas son las masas sociales de nuestros días; esto es lo aceptable, lo normal. Estas son las preocupaciones que no dejan dormir muchos y que hacen llorar a la mayoría. ¿El pobre que está comiendo de la basura? Ese no es problema de nadie…

Si es inteligente seguro que es fea, si es buena persona seguro que es gordo; y por supuesto que todos los que están a mi alrededor son más tontos que yo porque yo tengo la mayor experiencia que se pueda tener… la de la vida. Esta es la sabiduría del ciudadano contemporáneo; los capítulos de la historia que están siendo archivados como herencia de la humanidad. Qué bonito, ¿no?

Nos hemos reducido a ser guiados por nuestros instintos básicos, siendo que nos tomó millones de años llegar a donde estamos. Es como construir un barco para luego incendiarlo para conseguir calor; como aprender a nadar para vivir en el desierto… como escribir una carta para luego usarla para un avión de papel.

Tengo mucho más que decir… pero soy muy bonita para que la mayoría realmente me escuche.

Esas tierras de nadie llenas de gente…

20 abril 2010

Ghost City, por ladymirga

Ante todo quisiera disculparme por no haber estado en contacto a través del blog por un buen tiempo. Todos sabéis que la situación laboral en este momento requiere que entreguemos un extra esfuerzo para sacar mejores resultados y así intentar mejorar la situación económica de todos un paso a la vez, lento pero seguro.🙂

Una vez dicho esto, me gustaría esta vez que se tomaran un tiempo para leer este pequeño poema que he escrito para el Concurso de Relatos Cortos de TMB. Esta historia se basa en el espacio físico de los transbordos del metro; cómo estos sitios sin ser denominados como medio de transporte ocupan de igual manera un punto importante de tránsito de pensamientos, experiencias, sonidos e ideas; cómo un sitio de tan sólo transición puede formar una parte esencial de nuestras vidas y hasta tomar vida propia. Os pediría si os ha gustado el poema lo voten a través de este enlace (agregando la cantidad de estrellas que piensen que es justo) o bien dejando un comentario.🙂

Entonces, sin más, os presento la Oda al Transbordo.

Caras molestas, caras perdidas;
trajes, corbatas, vestidos y sandalias.
Los tacones resuenan marcando violenta y curiosamente
los segundos de retraso.
Toc, toc; tic tac… y de repente un violín;
sus notas viajan por el viento de una punta a la otra.
Todos lo notan pero nadie se atreve a prestar atención.
Techos blancos con manos sucias,
suelos sucios con miradas en blanco.
¡Compra! ¡Visita! ¡Conoce! ¡Aprende!
Tantas sugerencias, tantas mentiras,
tantas fabricadas necesidades.
Toc, toc; tic tac … me quiere, no me quiere;
me quiere, no me quiere.
¿En cuánto tiempo encontraré hoy
la luz al final del túnel?
Goteras, aserrín, dulces y tensión.
Para el que lo conoce es un martirio
y para el turista una incomprensión.
Hoy no es un violín pero sí una guitarra;
concentración, deseo, una silla
y una caja con contadas monedas.
No te preocupes, bello moldeador del aire,
que ellos no te ven hoy
y tampoco se atreverán a verte mañana.

Si te ha gustado este poema, por favor vota por el mismo aquí 🙂