Josh Harris y su visión de privacidad en Internet y redes sociales


Anonymous, por ~DoctorFilth

Esta es la historia de un hombre que encontró la mirilla de la puerta del futuro de internet y compartió con el mundo lo que pudo ver a través de ella, una década antes de tiempo. Josh Harris, un ciudadano neoyorquino excéntrico, soñador y, por sobretodo, devoto a la tecnología, fue capaz de predecir la evolución del comportamiento social y, por sobretodo, el grado de concesión de datos personales que conllevaría a la pérdida voluntaria de la privacidad individual en Internet, principalmente a cambio del sentido de pertenencia que las comunidades y herramientas sociales virtuales ofrecen como parte importante de su experiencia de usuario.

Harris ansiaba probar hasta dónde llegaría un individuo para ser reconocido. En su teoría, esta aspiración estaba tan presente en las personas que éstas estarían dispuestas a regalar su intimidad –indiscutiblemente uno de los derechos humanos de mayor valor, tanto como la libertad– a cambio de acortar el recorrido del arduo camino de la notoriedad social. No solo quiso conformarse con pensarlo, sino que decidió ponerlo en práctica a través de un experimento “artístico” – tema principal del documental de Ondy Timoner We Live in Public, en el cual realizó una convocatoria para una especie de programa pionero del show Hermano Mayor, en la que 150 personas tendrían que compartir un espacio sin luz natural, aislado del mundo cotidiano y sin opción de salir en ningún momento, donde podrían satisfacer cada capricho que les pasara por la mente con tal solo pedirlo, con la simple condición de permitir que sus vidas pudiesen grabarse por completo las 24 horas del día. Este contrato no sólo incluía cualquier acontecimiento ocurrido en el transcurso del experimento, sino también cada participante era sometido a un examen psicológico en el que eran obligados a contar detalles personales de su vida, desde momentos memorables hasta dolorosos, que luego se utilizaban para crear situaciones que empujaban a los participantes hacia sus límites emocionales y así, con el tiempo, pudiesen predecir sus acciones. Un ejemplo de esta manipulación emocional es el caso de una mujer que intentó sacarse la vida un tiempo antes de postularse como candidata a esta prueba; los realizadores no tardaron en utilizar este valioso dato para estudiar su reacción, pidiéndole que enseñe delante de las cámaras cómo había intentado cortarse el brazo con el cuchillo y que no sólo lo haga lentamente sino también explicando el por qué. Con estas pruebas, y sumando el proceso de cauterización emocional que con el paso del tiempo los participantes ponían en evidencia (actos de violencia pública, engaños amorosos, sexo explícito delante de las cámaras, etc.), Harris pudo sacar a la luz un dato muy interesante; las personas pierden el pudor y la capacidad de discernir las normas convencionales de comportamiento social luego de una exposición pública constante de su vida privada, hecho que no supone un obstáculo aparente para la obtención de recompensas (comida, sexo, compañía).

Hoy en día no hace falta postularse a ningún concurso ni tener un objetivo científico para pasar por situaciones como las del experimento de Josh Harris. Cada día hacemos click en botones de “Aceptar”, damos a conocer ante los amigos y el mundo lo que nos gusta pasando de largo las letras pequeñas, quizás porque estamos muy acostumbrados a hacerlo y no nos vemos aparentemente afectados por ello o bien porque sentimos que el beneficio que se nos ofrece mejora nuestra calidad de vida, nos ayuda a conocernos mejor, nos facilita a dejar un legado a la sociedad o simplemente nos permite tener la oportunidad de ser reconocidos globalmente por nuestra mente, cuerpo o acciones. Independientemente al motivo que podamos elegir, lo importante de exponer esta realidad no es destacar la demonización de Internet o de los medios sociales, sino la urgencia de redefinir los conceptos de independencia y privacidad en la red, principalmente por la repercusión que pueda tener la pérdida absoluta del “pudor virtual” (como ya sabemos pasa actualmente en innumerables ocasiones), así como la incapacidad de separar los fines comerciales (o gubernamentales) de terceros de nuestras huellas digitales personales por cualquier valor que pueda adjudicarse. Cada uno de estos resultados atentan directamente contra la decisión única y personal de explorar nuestros propios intereses y crear nuestro propio universo de conocimiento bajo un criterio individual y con la libertad de cambiar el rumbo a voluntad.

Confucio dijo que un viaje de mil millas empieza con un solo paso; así también un viaje de mil sitios comienza con un solo click. Saquemos el máximo partido a nuestra travesía y valoremos cada una de nuestras huellas.
 

 

 

Referencias
–   The Future according to Josh Harris. Courtney Boyd Myers. 24 Jul 2011
–   A Conversation with Josh Harris. Connor Simpson. 10 Jul 2011
–   IMDb – We Live in Public (2009)
–   We Live in Public the Rise and Fall of an Internet Guru. Tom Jones. 1 Oct 2009

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Una respuesta to “Josh Harris y su visión de privacidad en Internet y redes sociales”

  1. marielaparma Says:

    Muy buena entrada!!! Podrías por favor pasar y dar tu opinión y si puedes votar, en buena hora, por: http://lablogoteca.20minutos.es/todo-preescolar-15750/0/
    Ya faltan dos días nada más para poder votar!! Hasta el 3/2/12.
    gracias!!

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