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Robert y Shana ParkeHarrison: Cuando la fantasía poliniza la realidad, llenándola de imaginación

23 julio 2010

The Visitation
, por Robert y Shana ParkeHarrison

Una de los primeros síntomas de haber cruzado el portal de la niñez es la pérdida de la capacidad de poder creer que el mundo que nos rodea es mucho más de lo que simplemente percibimos a través de los sentidos; es el momento en el que una caja deja de ser una nave espacial que lucha contra los imaginarios enemigos de papel corrugado para convertirse simplemente en un cubo inanimado para guardar objetos que nos estorban, o los pájaros ya no pueden llevarnos de paseo en sus espaldas ni podemos respirar bajo el agua. Pero para fortuna de la humanidad existe un grupo reducido de personas a las que el fantasma de la realidad ha pasado por alto, como es el caso de los esposos ParkeHarrison.

Los fotógrafos Robert y Shana ParkeHarrison nacieron en los estados norteamericanos de Missouri y Tulsa, respectivamente. Ambos territorios poseen un significativo atributo en común; el contacto directo y constante con la naturaleza, la cual influencia de manera muy evidente al trabajo de estos dos artistas. Paisajes de extensas praderas, árboles otoñales, aves colosales  y tecnología que casi con temor de ser ella misma intenta construir cada una de sus partes con componentes orgánicos que a veces nos recuerdan a cuando aún ésta estaba en la cuna de sus orígenes.


Windwriting
, por Robert y Shana ParkeHarrison

Lo más significativo de los ParkeHarrison es su manera de interpretar su entorno. Las nubes se convierten en cometas capaces de ser transportadas y amarradas a voluntad humana y las grietas de un terremoto desaparecen con una simple puntada de hilo y aguja. Otro aspecto interesante de las piezas es la alteración de la proporción y leyes físicas de los objetos. No es extraño encontrar a un personaje estirando un campo de cesped como si se tratara de una alfombra, o de alguien durmiendo en una cama de finas ramas secas en posición vertical. Tampoco es poco común observar el uso agigantado de plumas de pájaros, así como el permitir a un ser humano viajar por el cielo con un puñado de globos (¡quién no ha soñado con poder realizar esta hazaña!).

Con respecto al estilo gráfico, Robert y Shana destacan la temática fantástica con un toque oscuro y misterioso. Abundan los tonos sepia –como es el caso del conjunto fotográfico titulado Architect’s Brother – , paletas frías, grisáceas y verdosas como en Gray Dawn, así como el uso generalizado de blancos etéreos, rojos desfallecidos o melancólicos azules en Counterpoint. Las fotografías de los ParkeHarrison nos hacen mirar mucho más allá del horizonte, quitándonos todo miedo a qué podamos encontrar del otro lado de lo desconocido.

Las obras de los ParkeHarrison han sido exhibidas en más de 18 exposiciones en solitario y 30 muestras colectivas alrededor del mundo, así como pertenecer también a más de 20 colecciones permanentes como la del Smithsonian Institution y la del George Eastman House, ofreciendo también conferencias sobre la influencia del arte y la humanidad en la naturaleza.


Más información sobre Robert y Shana ParkeHarrison

Web oficial

Colección Counterpoint
Colección Gray Dawn
Colección Architect’s Brother
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La Revolución Industrial, la tecnología y el arte: Habilidades en serie (Parte 1)

17 junio 2009
industrial
Revolution at a lower price
, por ~Con-Safo

Nacen importantes inventos, y con ellos importantes cambios que marcan profundamente la historia de la humanidad. Así fue el inicio de la Revolución Industrial, entendiéndose como un período de mayores y significativos cambios tecnológicos, socioeconómicos y sociales de manera colectiva. Con los avances obtenidos de la creación de la hiladora multibovina, que optimizaba sobremanera la producción textil, sumado al gran salto del comercio con invención de la máquina de vapor, la cual fomentó la mejora de las vías de transporte, se da inicio a la tecnología de la producción y distribución en masa, reemplazando casi por completo al trabajo manual.

Ahora bien, ¿cómo se comporta el arte ante tal drástico cambio? ¿Cómo afecta la demanda de tecnología y producción masiva a la creación artesanal de piezas únicas? ¿Cuál es la percepción colectiva hacia lo producido individualmente en comparación a fabricación en serie? Estas son algunas de las tantas preguntas que surgen ante tal transformación radical, que serán desarrolladas en tres partes. Este artículo (Parte 1) se centrará en la reticencia inicial que provocó la llegada de las innovaciones tecnológicas masivas en los grupos artísticos del mismo período. La segunda parte abarcará la adaptación del arte con los nuevos materiales y el deseo de convertir lo cotidiano en algo más que simple funcionalidad; por último la tercera exhibirá la tendencia actual de volver a los métodos tradicionales del arte y producción, resaltando el creciente interés por el Do it Yourself (házlo tu mismo), intentando regresar a la originalidad y a la exclusividad, contraria a la producción masiva.

Personalmente, el caso artístico más curioso en esta etapa revolucionaria es el del movimiento impresionista en la pintura y su convivencia con la, aquel entonces, nueva técnica de la fotografía (desde 1839 con las primeras imágenes creadas por Daguerre hasta principios del Siglo XX). Los impresionistas siempre fueron muy peculiares en la manera de dictar sus leyes, en el sentido que existían más personas viviendo en las excepciones que en las mismas reglas, al menos en lo que respecta a la composición del color. Por ejemplo, como se había mencionado antes en el artículo  Curiosidades del color Negro, los pintores impresionistas no consideraban el negro como parte de su paleta cromática, ya que se debía representar los tonos oscuros a través de la combinación de colores y no con una sola tonalidad; pero curiosamente el negro era el color de composición preferido de célebres miembros de esta corriente, como Auguste Renoir (para quien el negro era “el rey de todos los colores” y Vincent Van Gogh, quien decía que el que intente suprimir el negro “no tiene nada que hacer”.

Una de las razones del rechazo del negro era, justamente, el ofrecer algo que la fotografía todavía no podía lograr: la impresión del color; el crear una pieza artística donde los efectos ópticos de los colores lo eran todo. Además, para ofrecer algo distinto al realismo fotográfico, los impresionistas empezaron a plantearse por primera vez el desinterés de una narración pictórica “de modelo” para investigar el campo de la percepción del color y sus efectos, la transmisión de sensaciones y sentimientos, etc. Pero, a pesar de esta “guerra enmascarada” hacia la tecnología fotográfica muchos de estos artistas utilizaban estas nuevas técnicas para lograr un mejor resultado en sus creaciones. Un ejemplo de este hecho es el artista Edgar Degas, quien aprovechaba la técnica fotográfica, superponiendo placas para luego componer con ellas los bocetos para sus pinturas.

Como conclusión derivada de este caso en particular (así como existen muchos otros), se puede decir que el avance tecnológico y su uso masivo es algo que tarde o temprano se debe aceptar como un hecho. Cuanto más se lucha contra las nuevas técnicas, más se ignora la evidente influencia que ésta ejerce sobre las personas, ya que al existir un desarrollo de nuevas tecnologías de significativa innovación, éste empuja inevitablemente hacia una adecuación, al principio complicada, pero que tarde o temprano colabora a mejorar el nivel y la calidad de vida de una sociedad. El secreto está en poder adaptarnos a estas innovaciones y seguir su evolución, descubriendo de esta manera un mundo de nuevas posibilidades que ayudarán luego a abrir las puertas a un sinfín de nuevas aptitudes.

Diciéndolo vulgarmente: “Si no puedes contra ellos, únetelos” 🙂

Referencias:
Definición de Revolución Industrial – Wikipedia
Martínez Ron, Antonio; Baile de Sombras. 6 de Noviembre 2006.
Gonzalez García, Profesor Dr. D. Antonio; Degas y la Fotografía (extracto); La visión fotográfica en la Pintura. Impresionismo y Fotografía. Universidad de Sevilla
Heller, Eva; Psicología del Color. Cómo actúan los colores sobre los sentimientos y la razón. Gustavo Gili SA Barcelona.

Oníricos mundos pictóricos y composiciones fotográficas que rediseñan la luz

20 mayo 2009

La imaginación es la capacidad de idealizar la realidad, encontrando respuestas a interrogantes, pasiones y deseos reales a través de la redefinición de elementos y situaciones cotidianas, agregando a éstos un toque de fantasía. Este es el mundo donde residen dos grandes artistas,  Nicoletta Ceccoli y Eric Staller, ambos exploradores de la imaginación y fantasía desde la perspectiva de sus propios estilos, con un talento y curiosidad por lo poco común que nadie puede discutir.

nicoletta

Nicoletta Ceccoli (San Marino, Italia)

Debo reconocer que esta talentosa ilustradora de cuentos para niños me ha hecho recordar bastante a… a ver quién lo dice primero…. ¡Sí!, a Mark Ryden. Aunque no es bueno comparar a dos artistas porque terminarán arrancándose los pelos, ambos comparten una línea de trabajo bastante similar, pero al mismo tiempo se puede ver perfectamente que las influencias de estos dos artistas presentan elementos propios de la cultura que los rodea. Por ejemplo, Nicoletta utiliza mucha arquitectura y vestimenta del siglo XII al XVI, como en sus obra Eva y Giocoliere, mientras que Ryden opta por objetos como trenes, bosques y escalofriantes carritos de helado. Por supuesto no está de más decir que esto es una opinión enteramente personal y no habrá quien diga que esto no es así, etonces lo menciono de antemano así nadie me pone en el banquillo de acusados 🙂

Ceccoli ha realizado ilustraciones mayoritariamente en Italia, en los Estados Unidos y en Reino Unido. Sus obras fueron exhibidas en varias exposiciones alrededor del mundo y en 2001 fue galardonada con el premio Andersen como mejor ilustradora italiana del año.

Para conocer más sobre Nicoletta Ceccoli puedes visitar su sitio web personal.

staller

Eric Staller (Nueva York, Estados Unidos – Amsterdam, Países Bajos)

Originario de Nueva York pero trasladado a Amsterdam en 1994, Eric Staller se considera a sí mismo un explorador de la luz, espacio y movimiento. La técnica de Staller consiste básicamente en utilizar una cámara en un trípode, con la lente abierta por varios minutos, generando una composición de figuras a través de movimientos de objetos iluminados.

Las obras de Staller no sólo abarcan el campo de la luz en movimiento, sino también una curiosa serie de objetos como el Fish-O-Vision, un casco que representa el misterio de cómo recibe su inspiración; también se puede citar al Lightmobile, su trabajo más popular y el primero de una serie de intervenciones llamada UFO. El Lightmobile consiste en un Volkswagen Beetle cubierto con 1659 bombillas, programadas para generar 20 tramas distintas de luz a lo largo del coche.

En el sitio web personal de Eric Staller se puede apreciar una amplia selección de sus mejores trabajos, con una manera de explicar la formación de sus proyectos que dejan ver la sencillez y la humilde personalidad de este artista, algo que ya no se encuentra a menudo.